C 14 : Historia “paranormal”. ( x Graciela).
Ese jueves era un día común. Regresé del trabajo en mi horario habitual. Se respiraba la primavera recién empezada .Llegué a casa. Hice lo primero que hago cuando entro de la calle, lancé mi cartera, llevaba una de color marrón oscuro. Me descalcé. En el mismo momento en que mi acompañante de viaje fue arrojada con furia sobre la cama, prolijamente armada a la mañana, surgió una voz desde algún lugar de mi interior. Del alma, de la mente, de las neuronas en sinapsis plena, no lo sé. La frase retumbó en mi cabeza. Hoy aún la puedo recordar con exactitud:
“Justo le va a pasar esto a Clara este fin de semana”.
Mi cartera se deslizó sobre la cama con notable desprecio, con bronca. Escapé de mi cuarto huyendo de esas palabras inconcebibles. Clara era la madre de mi amiga Laura, tenía unos 80 años y leves problemas de salud, nada importante. Cosas de la edad. Intenté olvidar esa oración tan ridícula e inoportuna.
El viernes no iría a trabajar, estaba realizando un curso por la mañana. Cuando terminó me subí a algún interno de la línea 15, y al pasar frente al Hospital Militar exactamente a las 13, observé la majestuosidad del edificio. Intimamente me dije que ése sería el lugar donde atenderían a la abuela cuando surgiera algún problema importante.
Ese mismo día a las 17 yo tenía turno con la ginecóloga, estudios de rutina. Fui.
Al regresar, mi hija me cuenta que mi amiga había llamado para avisarme que su mamá estaba internada en el Hospital Militar. Todo en mí se transformó en desprecio hacia esos pensamientos míos anteriores a los hechos. Después que Carolina me dijo del llamado, hablé inmediatamente con mi amiga y efectivamente su madre estaba grave. Todo había sido así de repente, sin avisar. Si hasta ella había ido a trabajar esa mañana. A las 22 el esposo de Laura me dio la fatal noticia.
Al otro día terminé enterándome que la habían internado a las 13, cuando mi colectivo estaba pasando por ahí. Ni las neuronas en sinapsis profunda, ni la mente, ni el alma supieron darme aviso del hecho para que bajara abruptamente del vehículo y entrara al lugar.
El miércoles anterior, dos días antes de la muerte de la anciana, pensé en decirle que me hiciera alguna de esas agarraderas que ella se entretenía tejiendo.Yo les daba mucho uso en mi cocina. Eran coloridas y prácticas. Solían evitar más de una quemadura al retirar una fuente del horno o alguna olla con agua en estado de ebullición.
Pasaron unos 10 días y Laura me da un paquete envuelto con papel de regalo. Su madre había separado un par de agarraderas para mí dos días antes de morir. Aún hoy las sigo usando y lo extraño es que están como recién estrenadas a pesar de haber pasado tantos lavarropas.
Graciela- 30-11-08
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