Ya no queda mucho tiempo. En media hora todo empezará. Quedan por delante doce horas intensas que deberán cumplirse de acuerdo al ajustado cronograma que había preparado y revisado durante los últimos cuatro meses.
Rosa, Carmen y Muñeca habían cumplido con su parte. Gonzalo también. Y las madrinas se habían ido hacía ya diez minutos. ¿Estaría todo dispuesto en la iglesia? Sebastián tenía que distribuir los programas y Charly pagarle a la organista.
El exceso de planificación rinde (obsesiva me dijeron varias veces en estos cuatro meses). Pero acá estoy, con media hora para mí, sentada en la penumbra de la habitación del hotel, esperando. La mitad de mi cabeza se entretiene charlando con Muñeca (me dice que nunca antes tuvo que hacer tiempo), la otra mitad alterna entre revisar el futuro y el pasado, sobre todo el último año...
¡Cuánta felicidad junta en un par de alianzas y una pregunta, al festejar los cinco años de novios! ¡Cuánta angustia dos meses después, cuánto miedo, cuánto dolor de sólo pensar que todo podía terminarse!
Y la fuerza que sale de donde ya no hay fuerzas para empezar de nuevo, para revivir el fuego, para rescatarlo y rescatarme. Y las sonrisas que vuelven y las sombras que se disipan y los planes que resurgen...
Sin embargo, muy escondida, latente, vive una llamita de duda, una gotita de angustia que se agita cuando la cabeza vuela libre, como ahora, mientras espera.
Nos reímos juntos muchas veces con la posibilidad de un final al estilo El Graduado. Reirse es la mejor manera de alejar los miedos. Pero ahora, sola y faltando tan poco los miedos crecen, trayendo la impensable pregunta: qué pasaría si... Y es mejor no pensarlo, no intentar finalizar la frase.
El teléfono suena, despejando la mente de pensamientos indebidos. No es momento para eso. Papá está abajo, llegó temprano, apenas cabe en su ansiedad. Ya es hora.
¿Habrán dejado todo dispuesto en la iglesia? ¿Retiraron los programas para repartirlos? ¿Irán todos los invitados? ¿Se acordará la jueza de la fecha? ¿Estará él esperándome?
1 comentario:
me llego la angustia de ese instante...muy bueno
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