Practico mi aullido.
Por ahora con prudencia.
No quiero alarmar a nadie.
Cuando percibo que empiezan a escuchar, me callo.
Por ahora consigo dominarme.
Planifico un aullido carnasivo, penetrante que va ensordecer a todos.
Ese aullido tapará todo murmullo, conversación música o nada.
En el mundo habrá un antes y un después.
Los malvados correrán desesperados, se tirarán por las ventanas, cruzarán avenidas corriendo, llegarán hasta el Riachuelo y se hundirán en él.
Los buenos correrán a abrazarse para poder soportarlo, y lo lograrán.
No es a mí a quien deben reclamarle por tal aullido, sino a los que lo provocaron:
Los que no me cuidaron, no me entendieron y sobre todo, no me amaron.
No hay comentarios:
Publicar un comentario