El Profesor
El jueves de Faure fue la primera y ultima vez que lo conoci. Aunque tuve la sensación de haberlo visto antes.
Durante un rato largo estuve averiguando de donde lo sabia.
Su rostro gris, delgado, casi de comic. Su anatomía flaca, desaliñada. Llevaba un abrigo tan grande que podíamos entrar todos los del taller, un abrigo triste opaco.
Se le veía molesto nervioso, parecía tan incomodo que su molestia interrumpió bruscamente el banquete. Vino puro de todos los colores de un exquisito sabor, unas delicias hechas con manos de abuela y no puedo dejar de mencionar sin que se me haga agua la boca unos sandwichs dignos de tal banquete.
En ese clima amistoso Gustavo le pregunto si se iba a quedar en el taller. Nos asustamos con su rotunda negativa pero no nos importo en ese momento porque era impensado que alguien quisiera dejar nuestro taller.
Sin mas salió del salón seguido del coordinador que entendió bien, no estaba tomando vino blanco.
Todo se veía tan misterioso, silencioso, cerrado.
Que le estara confesando? Que susurrara con tanto sigilo?
Sera el costo del taller?
Seran los compañeros indignos en juerga?
Con el vino entre nosotros fue mas divertido hace de él un relato.
Varios días después segui meditando en él y me apeno que haya decido no venir porque se estaba perdiendo algo bueno.
Gustavo nunca nos conto que había pasado pero al pensar otra vez en el profesor me fui a mi niñez a los dibujos animados que veíamos solo un rato a la tarde.
El profesor Locovich quiso hacer una pausa en las carreras para venir al taller pero se le complico y tuvo que regresar. Compromisos ineludibles. Estaba inventando un nuevo accesorio para su Auto convertible y asi poder ganarle a Pierre.
3 comentarios:
Me gustó . Una descripción muy precisa del presonaje y de la situación, yo lo viví muy parecido.
siiii, a mi tambien me paso algo parecido...muy bueno!!!
Yep! muy lindo. Entre las posibles causas de su dimisión nos olvidamos de imaginar una posible fobia léidica...
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