Venganza Literaria-Bea

"Se acerca otra vez el momento fatídico. Todos los años es lo mismo.
Por una semana se olvidan de nuestro destino, del propósito para el que estamos en el mundo y se dedican a humillarnos de todas las maneras posibles. En realidad es más de una semana, ya que a la misma la antecede su preparación. Lo llaman orden, pero es una forma diferente de tortura. Nos despiertan bruscamente, nos sacuden y nos apilan en grupos. Y todo para facilitarle la tarea a Ella.
Como todos los años va a entrar como la Reina de corazones escapada de las aventuras de Alicia, se va a pasear por los pasillos de nuestro hogar de tránsito como si recorriese los jardines de palacio, absolutamente indiferente por nuestro interior. Por supuesto va a llegar rodeada de su séquito, siempre pendiente de todo lo que dice y deseoso de cumplir su real voluntad y tan ajeno a nuestros sentimientos como ella.
Fuimos concebidos para preservar y transmitir a las próximas generaciones los conocimientos y las creaciones de los hombres. Cómo podemos permitir que nos rebajen a un simple número en sus indignas planillas. Cómo podemos permitir ser manoseados por gente que sólo nos toca por obligación, considerándonos trabajo. Ella y sus súbditos no nos sacan de nuestro sueño por placer, no somos sus fieles compañeros, nunca enterraron su nariz en nuestro cuerpo para gozar de nuestro olor.
Y para agravar más la situación, esa semana significa cárcel, nos dejan acá, en el hogar de tránsito imposibilitados de salir en busca de mejores ambientes y, por qué no, nuestro hogar definitivo.
Hermanos, creo que esta vez es el momento de poner límites a estos abusos. No está en nuestro ser, pero debemos encontrar la forma de pasar a la acción."
La audiencia asintió en silencio, ya que todo lo hace en silencio.
Dos días más tarde, lunes de inicio de inventario anual en el depósito de la editorial, la estantería de narrativa latinoamericana cayó sin aviso. Esto provocó un efecto dominó sobre el resto de las estanterías, con su contenido, provocando corridas y espanto.
Uno de los operarios que trabaja habitualmente afirmó que el incidente se inició cuando la jefa del departamento contable, que se encontraba allí con los miembros de su departamento para realizar el recuento de libros, sacó de la estantería un ejemplar de Cien años de soledad, edición conmemorativa para pasarlo por el lector de códigos de barra e iniciar el conteo de los mismos. Las estanterías estaban en buen estado y bien firmes al cerrar el depósito el sábado al mediodía, por lo que no se explicaba la causa del accidente.
La jefa del departamento fue la única víctima fatal.

2 comentarios:

Daniel dijo...

MUY BUENO BEA. TE FELICITO.AH!Y NO PASES CERCA DE LAS ESTANTERIAS EN TU TRABAJO,JA. GRACIELA

Alaniz dijo...

Una idea brillante. Una buena venganza.