Sucedió una tarde, en una esquina tranquila del barrio de Saavedra, en uno de esos balcones enrejados, no se sabe si para protección de los habitantes o de los transeúntes.
Lito, el gato gigante y malcriado de Doña Cata había trepado, no se sabía como hacia la jaula del balcón del segundo piso. Ahora paseaba su destreza en la corniza. Su vida estaba en riesgo, pero él no parecía enterarse.
El horror de su dueña albotorotó el barrio, convocando a bomberos, policías y curiosos (incluyendo a la cuadrilla de Fibertel).
Todos intentaban ayudar, pero sin poder hacerlo por no contar con las herramientas necesarias. O se amparaban en supuestas reglas de la empresa para no hacerlo.
Un vecino, compadeciéndose de Doña Cata, porque sabía de su adoración por Lito, trajo su camioneta equipada con una escalera extensible. Luego de una breve deliberación entre policías y bomberos, un policía de físico descomunal comenzó el ascenso de rescate.
A cada paso tambaleante, le respondía un crujido de la escalera... Lentamente llegó hasta Lito, que lo esperaba con desafío. El policía extendió sus brazos para devolverlo a tierra firme y al cariño de su dueña, pero el gato no se sentía con ánimos de bajar todavía. La vista desde ahí era espléndida y toda esa gente abajo se había reunido por su hazaña. Merecía tener más tiempo para disfrutar su momento. Entonces, se aferró al tejido con todas sus fuerzas. Si querían rescatarlo que fuera agregándole más suspenso y emoción a la situación.
Tironearon un rato en las alturas, Lito obstinado, el policía fastidiado con su suerte hasta que el gato consideró que había tenido suficiente. Fue ahí que se soltó del tejido y escapó de los brazos del policía, saltando al balcón del primer piso y a la búsqueda de una nueva aventura.
Doña Cata se metió corriendo en el edificio, desesperada, continuando la búsqueda de su mascota. Así pasaba sus días.
Los curiosos se dispersaron. La cuadrilla de Fibertel dio por terminado el día de trabajo por anticipado.
El policía accionó el mecanismo para descender con la escalera y sintió un ruido extraño. Los bomberos llamaron a la central solicitando un móvil de emergencia, mientras el rescatista espera su rescate en las alturas.
No hay comentarios:
Publicar un comentario