C9-VENGANZA(por Graciela)

C10.VENGANZA

Nuestro personaje siniestro, repelente y soberbio hizo de las suyas hasta este día.
Día en el que la divinidad, la vida o el azar hicieron que su suerte cambiara.
Y ella no tuvo mejor idea que hacer un giro de 180 º exactos.
El ángulo de su trayectoria siempre había sido llano.A partir de aquel día sería llano también, pero iría en sentido contrario.
Se sentía perdido el muy infeliz.
Siempre en la misma dirección, y así de golpe, si como Lucifer hubiera metido un cacho de su cola , le cambiaron la vida.
Su risa irónica se opacó.
Su caminar lento y despreocupado se aceleró ante un impulso desconocido y superior.
Ese muchachito que conocí cuando recién cumplía sus 22 años, ahora ya estaba cerca de los 45.
Peinaba canas desde hacía bastante tiempo.
Una de sus piernas se estaba acortando. Nadie decía el motivo.
Alguna vez le habían sacado un riñón y además padecía de hepatitis C.
Ya desde joven desayunaba con vinagre de vino putrefacto. Otra cosa no podría explicar su cara amarga como hiel.
Las posesiones que tenía en su oficina de lujo se empezaron a transformar.
La computadora era la más antigua del lugar y estaba tomando la forma de un acordeón.
De su silla salían unas agujas afiladas que hacían incómodo su asiento.
La puerta de su oficina era de papel corrugado, el que se rompía un poquito cada día.
Su impresora nunca tenía tinta, ni negra, ni de colores
Los tonos primarios habían decidido ir a depositarse en mi impresora , ahora de primera generación.
No había resmas de papel, todas las tenía en mi poder y no pensaba darle ni una.
Venganza!!!
Pen-drive, notebook. Su memoria ya no recordaba aquellas cosas.
Y justo hoy, 15 de noviembre del año en curso , el tan afamado años atrás, sufre una descompensación de salud más que importante.
Qué pena no habían autorizado la compra de oxígeno, de adrenalina, de …
-por falta de presupuesto señor, según me dijeron en administración, contestaba la farmacéutica del lugar.
-Qué pena, dije en voz alta ante quien correspondía.
-Qué pena ,dijeron 2 o 3 amigotes del mencionado personaje.
-Su pulmón derecho , el del lado contrario al riñón extirpado, ya no funcionaba.
-Oxígeno, oxígeno, oxígeno. Cada vez era más tenue su voz.
En estos momentos en donde la vida se le empezaba a apagar, será que este crápula se habrá acordado cuando allá por el 2008 a mí se me ocurrió sacar a la luz la casi falta de oxígeno y me quiso sumariar.
Pasé por al lado de su cama.
Lo miré.
Me miró a manera de súplica.
Con una sonrisa fingida le dije – falta de presupuesto dicen, y no repiten de decir: falta de presupuesto.
Imbécil! todavía no entendés que el presupuesto en salud no puede existir.
Me importa un carajo el presupuesto. Me importa la vida de los pacientes.
De los pacientes dije, de vos no me importa nada.
Y no sé si fue la divinidad, la vida o el azar lo que hicieron que ante mí exhalara su último suspiro de vida.


GBA
22-10-08

1 comentario:

Alaniz dijo...

Menos mal que solo es un cuento! Muy bueno!